Las hojas
bailan al compás del viento
a través
de la ventanilla del 273
Se ven
los edificios
altos
inalcanzables
Revolotean
unos cuantos pájaros
Te
colgás con las aves
con su
vuelo
sus alas
que saltan por el cielo azul
que van
derecho y rompen las nubes.
Si fuera
un pájaro…
Volaría
a quién sabe cuándo
a quién
sabe qué
Con un
par de volteretas
llego al
atardecer
y
después de despedir al sol
me echo
a dormir en la copa de un árbol
contemplando
las estrellas
añorando
el mar.
Un
sacudón me despierta
debería haber
bajado hace once cuadras
y sigo
acá
embobada
con los pajaritos.
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